El hotel fue construido sobre una antigua ferrería y molino del S.XVIII. Cuenta con una amplia finca, con arroyo y presa, donde está previsto construir una piscina natural.
Se encuentra a escasos kilómetros de Markina, muy cerca de la Colegiata de Zenarruza y el Santuario de Ziortza, dos remansos de paz dentro de Bizkaia.
El trato cercano y familiar ofrecido por los propietarios es su punto fuerte junto con su restaurante donde se ofrecen, diariamente, productos de calidad.